Guía Legal Definitiva para Conductores de Apps en la Provincia de Buenos Aires

Introducción:

Entendiendo el Verdadero Riesgo

Las apps de movilidad como Uber, Didi y Cabify se presentan como una oportunidad de negocio flexible. Sin embargo, detrás de la aparente simplicidad se esconde una compleja realidad legal. Las plataformas actúan como intermediarias tecnológicas, trasladando toda la responsabilidad del servicio de transporte al conductor.

Esto significa que, aunque no lo sepas, en el momento en que aceptás un viaje a cambio de dinero, te convertís, ante la ley, en un transportista profesional, con todas las obligaciones que ello implica. El principal problema es la falta de información clara, que deja a la mayoría de los conductores operando en una “zona gris”, expuestos a consecuencias devastadoras.

Para navegar este campo minado, necesitás dominar cuatro áreas: tres son pilares no negociables y la cuarta es un laberinto que tenés que conocer a fondo.

Parte 1: El Tridente de Protección

(Los 3 Pilares No Negociables)

Pilar 1: La Licencia de Conducir Profesional

Es el cimiento de todo. No es negociable.

El Error Fatal: Creer que con la licencia particular (Clase B) es suficiente. Para transportar pasajeros a cambio de dinero en cualquier lugar de Argentina, la ley exige la licencia profesional.

La Consecuencia: En caso de un siniestro, es el primer documento que se verifica. No tener la licencia correcta es una falta grave que invalida cualquier cobertura de seguro de forma automática y agrava tu responsabilidad legal.

Pilar 2: El Seguro de Uso Comercial

El Error Fatal: Contratar o mantener un seguro de “Uso Particular”. Ocultar a la aseguradora que usás el auto para transportar pasajeros se llama reticencia y, según la Ley de Seguros 17.418, provoca la nulidad absoluta de tu póliza. Pagás todos los meses por una cobertura que, en la práctica, no tenés.

La Investigación de Siniestros: No subestimes a las aseguradoras. Ante un siniestro importante, investigan de forma exhaustiva. Un método simple y efectivo que utilizan es crear un usuario en las apps (Uber, Didi, etc.) e ingresar tu patente. Si la app indica que “el vehículo ya se encuentra registrado”, tu reticencia queda expuesta.

La Consecuencia: Rechazo total del siniestro. Si además declaraste falsamente los hechos, te enfrentás a una posible denuncia penal por intento de estafa.

Pilar 3: La VTV Profesional (Semestral)

El Error Fatal: Confundir la VTV particular con la profesional. Un vehículo de transporte se desgasta hasta 5 veces más que uno particular. Por esta razón de seguridad, la ley exige una inspección específica y una oblea diferenciada con una validez de solo 6 meses.

El Peligro del “Falso Vencimiento”: Si tenés la VTV particular (anual) vigente, pero ya pasaron más de 6 meses desde que la hiciste, para la ley y para tu seguro, tu vehículo no cuenta con la certificación técnica obligatoria para la actividad profesional que realizás.

La Consecuencia: Es una causal directa para el rechazo de la cobertura del seguro y, en un juicio por un accidente, es un agravante de tu responsabilidad penal y civil.

(La Cuarta Capa de Complejidad):

El Laberinto de la Habilitación Municipal 

Una vez que tenés el “Tridente de Protección” en perfecto orden,

se suma el desafío de la habilitación.

Aquí es donde la “zona gris” se vuelve más densa.

El Panorama Real: No existe una ley provincial unificada. La realidad es que muy pocos municipios han creado una regulación específica para conductores de apps (como Tigre o La Plata). En la gran mayoría del conurbano, no hay una norma clara, lo que obliga a los conductores que quieren estar en regla a intentar encajar en la única figura legal existente: la de “Remis”.

La Regla de Oro: Es Territorial. La habilitación, ya sea de remis o específica de app, es municipal y solo es válida dentro de los límites del partido que la emitió (ej. Moreno, La Matanza). Levantar pasajeros fuera de tu municipio habilitado te convierte, técnicamente, en un transportista sin permiso en esa jurisdicción.

Las Contradicciones Insalvables del Modelo “Remis” Para habilitar un vehículo para una app en muchos municipios, se lo debe inscribir bajo la figura de “Remis”. Aquí yacen dos trampas legales que te dejan expuesto:

  • El Sistema Tarifario: La regulación de Remis exige operar con tarifas fijas o reguladas por el Estado. Cabify, como todas las apps, funciona con tarifas dinámicas, que cambian constantemente. En la práctica, esto significa que un conductor habilitado como remis viola la normativa de esa habilitación cada vez que acepta un viaje con tarifa dinámica.
  • La Obligación de la “Base”: El modelo de remis tradicional implica que el vehículo está adscrito a una agencia o “base” y, en muchas ordenanzas, se exige que el auto regrese a esa base después de un viaje. El modelo de las apps es exactamente lo opuesto: se basa en la libertad de tomar viajes consecutivos en cadena, sin volver a un punto fijo. Un conductor que hace esto estaría incumpliendo otra característica fundamental del servicio para el cual está habilitado.

El Engaño de la “Habilitación Cruzada”: Habilitar para Cabify bajo la figura de “remis” NO te autoriza a trabajar para Uber o Didi. Hacerlo es un uso indebido de la habilitación y otra posible causal de exclusión de cobertura.

La Consecuencia Final: El laberinto de la habilitación demuestra que incluso el camino aparentemente “legal” está lleno de riesgos y contradicciones. Un abogado de una aseguradora podría usar estas inconsistencias para argumentar un incumplimiento y rechazar un siniestro.

En Asegurago, nuestro trabajo es guiarte a través de este complejo panorama. No solo nos aseguramos de que tu “Tridente de Protección” sea sólido, sino que te damos el asesoramiento experto para navegar el laberinto de la habilitación y minimizar todos los riesgos.

Parte 2: Mitos Comunes y Verdades Incómodas

MITO 1

Si habilito mi auto en un municipio, puedo trabajar en toda la provincia o el país

LA POSTA 1

Falso. La habilitación es estrictamente territorial. Levantar pasajeros fuera de tu municipio habilitado es ilegal.

MITO 2

Como la Resolución 57/2024 eliminó un requisito, ya no necesito habilitarme

LA POSTA 2

Falso. Esa resolución aplica al transporte nacional de larga distancia (micros) y no tiene ninguna relación con las apps, que se regulan a nivel municipal.

MITO 3

Habilito como remis y así puedo trabajar con cualquier app.

LA POSTA 3

Falso. Son regímenes distintos. La habilitación como remis te obliga a cumplir con las normas de remis (tarifas fijas, etc.), que son incompatibles con el funcionamiento de las apps. Mezclarlos es ilegal.

MITO 4

Si el seguro me cobra la póliza todos los meses, está obligado a cubrirme

LA POSTA 4

Falso. El pago de la prima no te exime de cumplir las condiciones del contrato. Si descubren que el uso no era el declarado, pueden rechazar el siniestro igualmente.

MITO 5

Con el seguro que ofrece la app (Uber, etc.) ya estoy cubierto y no necesito un seguro comercial

LA POSTA 5

Falso.El seguro de la app es complementario y secundario. Se activa solo si tú cumples con todos los requisitos legales (licencia profesional, habilitación, VTV profesional y seguro comercial propio). No reemplaza tu seguro obligatorio.

Parte 3: Casos Reales, la experiencia detrás de los volantes.

5 historias reales de zona oeste

Provincia de Buenos Aires

Caso 1: El Principiante de Moreno

Perfil: Carlos, de Moreno. Licencia de conducir B2 (particular), seguro de “terceros completo” de uso particular, sin habilitación municipal, VTV particular al día. Trabaja para Didi.

Incidente: Tiene un choque fuerte en la Av. Victorica. Su auto sufre destrucción parcial y el otro vehículo tiene daños importantes.

Análisis: Al denunciar el siniestro, la aseguradora investiga. Descubre fácilmente que Carlos trabaja para Didi. Invoca la cláusula de reticencia (no declaró el uso comercial) y anula la póliza.

Consecuencia: La aseguradora no le paga un peso por el arreglo de su propio auto. Además, Carlos debe pagar de su bolsillo el 100% de los arreglos del otro vehículo. Si hubiera heridos, enfrentaría los juicios sin ningún respaldo económico. Es la ruina financiera.

Caso 2: La “Casi Cumplidora” de La Matanza

Perfil: María, de La Matanza. Hizo un esfuerzo enorme: tiene licencia D1, VTV profesional vigente y contrató un seguro comercial para “transporte oneroso de pasajeros”. Para intentar estar en regla, obtuvo la habilitación municipal de La Matanza bajo la figura de “Remis”, que es la única disponible para trabajar con Cabify.

Incidente: Para compensar un día de baja demanda, prende también la app de Uber. Tiene un accidente con un pasajero herido mientras hacía un viaje solicitado por Uber.

Análisis: La aseguradora investiga. El pasajero y los registros de la app confirman que el viaje se solicitó por Uber. La defensa de la aseguradora, buscando un resquicio para no pagar, argumentará que el siniestro ocurrió mientras María realizaba una actividad (transporte para Uber) para la cual no estaba específicamente habilitada, constituyendo una infracción al contrato de seguro.

Consecuencia (La Batalla Judicial):

Posición Inicial de la Aseguradora: Es muy probable que la aseguradora intente rechazar la cobertura basándose en este tecnicismo legal. .

La Defensa de María: Aquí es donde la situación se vuelve gris. Ante un juez, el abogado de María argumentará que ella actuó de buena fe, cumpliendo con el 99% de las obligaciones (licencia, VTV, seguro comercial) en un mercado sin una regulación clara y unificada. Se sostendrá que el “espíritu” de su cobertura y habilitación (transportar pasajeros de forma segura) estaba intacto. .

La Decisión del Juez: El juez deberá merituar y ponderar las circunstancias. Deberá decidir si la diferencia formal entre “transporte para Cabify” y “transporte para Uber” —siendo el acto de transportar a una persona idéntico— es una falta lo suficientemente grave como para justificar la pérdida total de la cobertura, sobre todo cuando el nivel de cumplimiento de María es ejemplar y muy superior a la media del sector. .

El Verdadero Costo: El resultado ya no es un rechazo automático, sino el inicio de un largo, incierto y costoso juicio. Aunque María tiene chances reales de ganar el litigio, deberá enfrentar años de proceso y gastos en abogados para, finalmente, poder cobrar la indemnización. Su protección, aunque no es nula, se convierte en un calvario judicial que pone a prueba su resistencia económica y emocional.

Caso 3: El Confiado de Ituzaingó

Perfil: Jorge, de Ituzaingó. Tiene seguro comercial y VTV profesional. Su municipio no regula las apps, por lo que no tiene habilitación. Cree que con el seguro es suficiente.

Incidente: Un inspector de tránsito municipal lo detiene en un control de rutina en la calle Brandsen.

Análisis: El inspector le pide la documentación. Al no tener habilitación municipal para transporte de pasajeros, está cometiendo una infracción grave.

Consecuencia: Se le labra una multa muy elevada por transporte ilegal y se procede al secuestro del vehículo. Jorge pierde su herramienta de trabajo por semanas o meses y debe pagar una suma enorme para recuperarlo, si es que puede.

Caso 4: El Viajero Fronterizo

Perfil: Ana, una conductora ejemplar, totalmente habilitada y en regla para operar en el partido de Merlo. Cuenta con su licencia profesional, VTV semestral y un seguro comercial correctamente declarado.

Incidente: Se encuentra cerca del límite con Morón y recibe una solicitud de viaje que empieza en el Hospital Posadas (técnicamente en Morón), a solo unas pocas cuadras de su zona habilitada. El destino es en el centro de Merlo. Acepta el viaje y, apenas iniciado, tiene un accidente con daños a terceros, todavía dentro del partido de Morón.

Análisis: El equipo legal de la aseguradora identifica inmediatamente su principal argumento de defensa: el viaje se originó fuera de la jurisdicción para la cual Ana estaba habilitada. Sostendrán que, al momento del siniestro, ella estaba prestando un servicio “ilegal” desde el punto de vista administrativo, lo que constituye una violación a las condiciones de la póliza.

Consecuencia (La Disputa por los Límites):

La Postura de la Aseguradora: Intentará un rechazo directo de la cobertura, argumentando que la habilitación territorial es una condición esencial del seguro y, al no cumplirse, el contrato queda sin efecto para ese evento. .

La Defensa de Ana: Su abogado llevará el caso a la justicia. El argumento central será que Ana actuó de máxima buena fe, cumpliendo con todas las obligaciones de seguridad y contractuales importantes. Se planteará que cruzar una frontera municipal —muchas veces una simple calle sin señalización clara— para iniciar un viaje con destino a su propia zona habilitada, constituye una falta administrativa menor y no un agravamiento del riesgo que justifique la sanción extrema de anular la cobertura. .

La Decisión del Juez: El caso se vuelve interpretable. Un juez deberá sopesar si la violación de un límite geográfico por escasos metros es una falta de tal magnitud como para dejar sin respaldo a una conductora que, por lo demás, es un modelo de cumplimiento en un sector plagado de irregularidades. .

El Verdadero Costo: Al igual que en el caso anterior, el resultado inmediato es un litigio judicial largo y desgastante. Aunque Ana tiene argumentos sólidos para ganar, se ve forzada a demandar a su propia compañía de seguros. Su protección no es nula, pero la única forma de hacerla valer es a través de un proceso que le costará tiempo, dinero y una enorme carga de estrés, demostrando que las fronteras regulatorias difusas son una trampa constante.

Caso 5: El Profesional de Moreno

Perfil: Javier, de Moreno. Antes de poner su auto en la calle, invirtió un mes en hacer las cosas bien. Obtuvo su licencia D1, contrató un seguro comercial específico para “transporte de pasajeros por plataforma”, tramitó y obtuvo la habilitación municipal en Moreno, realizó la VTV profesional semestral y se inscribió en el Monotributo. Entendió que estaba montando una empresa unipersonal de transporte.

Incidente: Un día de lluvia intensa en el Acceso Oeste, a la altura del Nine Shopping, se ve involucrado en un choque múltiple. Su vehículo sufre daños considerables y hay dos terceros con lesiones leves y daños materiales importantes. Es el peor escenario que un conductor puede enfrentar.

Análisis y Consecuencia: “La Tranquilidad de Estar en Regla”

El Primer Llamado: En medio del estrés, Javier hace lo que debe hacer: llama inmediatamente a la línea de siniestros de su compañía de seguros. Con calma, informa el hecho y proporciona su número de póliza. No tiene nada que ocultar. .

La Reacción de la Aseguradora: El gestor de siniestros verifica su estado: Póliza comercial correcta, habilitación de Moreno vigente, VTV profesional al día. El siniestro ocurrió dentro de su jurisdicción habilitada. No existe ningún resquicio o cláusula de exclusión que la aseguradora pueda invocar. La cobertura está plenamente activa. .

El Respaldo Legal: El equipo de abogados de la compañía de seguros toma el control. Se ponen en contacto con los terceros, reciben las denuncias y se encargan de la defensa legal de Javier en las mediaciones y posibles futuros reclamos. Javier no tiene que salir a buscar y pagar un abogado para las demandas civiles. .

La Protección Económica: La aseguradora cubre los costos de los arreglos de los otros vehículos y gestiona las indemnizaciones por las lesiones de los terceros, hasta el límite de la póliza (que es de millones de pesos). Para su propio auto, Javier solo debe hacerse cargo del pago de la franquicia estipulada en su contrato. Su patrimonio personal, su casa, sus ahorros, nunca entran en riesgo. .

El Resultado Final: Aunque el accidente es un momento amargo y le genera pérdidas de días de trabajo, no es un evento que lo lleve a la ruina. La estructura profesional que construyó funcionó como una red de seguridad perfecta. Su inversión inicial en tiempo y dinero se pagó por completo en ese único y fatídico día.

Parte 4: Guía práctica

y Check List antes de empezar.

Basado en los temas abordados en la Guía, este es el plan de acción que todo aspirante a conductor debería seguir:

✅ Averiguar en tu Municipio: Llama a la Dirección de Tránsito de tu municipalidad y pregunta: ¿Está permitido el uso de apps? ¿Qué requisitos exigen para la habilitación?.

✅ Obtener Licencia Profesional: Tramita la licencia de conducir Clase D (D1, D2, etc.). La licencia particular (Clase B) no es legalmente válida para transportar pasajeros.

✅ Contratar el Seguro Adecuado: Contacta a un productor de seguros y solicita explícitamente una póliza para “transporte oneroso de pasajeros a través de plataformas digitales”. Declara el uso real para no caer en reticencia.

✅ Realizar la Habilitación Municipal: Si tu municipio lo permite, cumple con todos los trámites para habilitar tu vehículo. Esto puede incluir inscribir el “uso comercial” en el RNPA.

✅ Realizar la VTV Profesional: Asegúrate de hacer la Verificación Técnica Vehicular que corresponde a transporte de pasajeros, con su debida vigencia semestral.

✅ Asesoramiento Contable: Consulta con un contador sobre cómo inscribirte en el Monotributo u otro régimen para declarar tus ingresos y pagar los impuestos correspondientes (nacionales y provinciales).

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